Existe una exterioridad, un allí, donde habitan cosas reales o cosas en sí que constituyen un conjunto al cual damos el nombre de mundo. Hay también una interioridad, un en mí, que constituye la mente o psiquis, la cual emerge de la actividad cerebral.
El pensamiento o intelecto, es una dimensión de la mente cuyo diseño primordial es aprehender el mundo en forma fría y discriminativa, fundando así el conocimiento. El pensar erige, precisamente, los lazos de unión entre el alma y el mundo. Está dimensión no recibe pasivamente el mundo, sino que lo crea activamente a través de una actividad formalizadora, que ordena los elementos mundanos percibidos.